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Olé, Toro | Juego : Spectrum | Snatcho & Ignacio Bergareche | Dinamic

Olé, Toro | Juego : Spectrum | Snatcho & Ignacio Bergareche | Dinamic

  • 28 de marzo de 2017

Juego: Olé, Toro

Spectrum 48K

Dinamic Software

Programadores: Snatcho, Ignacio Bergareche

Hoy, a las cinco de la tarde, bajo el permiso de la presidencia y si el tiempo no lo impide, serán lidiados 6 toros 6, de la acreditada ganadería de los hermanos Ruiz con divisa blanca y azul, por un prestigioso cartel de los mejores espadas.

La Real Maestranza se encuentra llena hasta la bandera. El publico, entusiasta y animado, espera a ritmo de pasodoble, el comienzo de la fiesta.

Ahí tenemos ya, en el centro del ruedo, al valiente matador que se encargará de lidiar al primer toro de la tar de. Suenan los clarines, se abre el toril y aparece como un rayo, dejando tras de si una esteta de polvo, Currito negro zaino, astilargo. cornituerto y rabiblanco, llevando con gallardía sus 350 kg. de peso.

Currito es recibido con una media verónica que arranca los primeros aplausos del público; rápidamente el noble animal da media vuelta y arremete con furia sobre el rojo capote.

Una chicuelina, otra verónica, un pase de rodillas..., los capotazos se suceden artísticamente y el publico comienza a animarse: iOlé!, ¡OOlé! ¡OOOOle!. Plas, plas, plas, plas. La plaza entera puesta en pie ovaciona al triunfador, quien desde el mismo centro de la arena se quita la montera, recibe los aplausos con orgullo y saluda.

Así es como se desarrollan las cosas en este «Olé, Toro», un programa auténticamente original cargado de una gran emoción y realismo.

Este juego, como ya sabréis si leéis asiduamente nuestra revista, ha sido realizado con el asesoramiento de expertos en temas taurinos, los cuales han colaborado tanto en el diseño de los gráficos que configuran el escenario (la Real Maestranza de Sevilla), como en los movimientos del torero y en la composición de los temas musicales que acompañan y ambientan el juego.

Así, a primera vista, todo parece excelente: la idea original, los gráficos de calidad y el sonido brillante. Pero a la hora de la verdad, este «Olé Toro» decepciona un poco.

Con todos estos condicionantes a su favor, Dinamic podía haber realizado un programa mucho más atractivo. ¿Y que es entonces lo que falla?, pues el tema de siempre. Que no queda lugar en el juego para la imaginación del jugador.

Se echa totalmente en falta el que nosotros seamos los que realmente controlemos al torero en lugar de tener que limitarnos a apretar una tecla cada vez que el toro se nos viene encima. Una vez pulsada, automáticamente se ejecuta el pase sin que nosotros podamos variar y lo único que tenemos que hacer es calcular la distancia adecuada, bien para que el matador dé el pase, para que el picador lance su puya, para que el banderillero se precipite hacia el toro o bien para que se realice una certera estocada. Así, todo. Prácticamente el desarrollo del juego se controla con apretar una tecla.

Comentarios a parte, el juego consiste en lo siguiente. Debemos ir superando una a una las distintas suertes en las que se divide una faena, es decir: capote, picador o suerte de varas (para decirlo a lo fino), banderillas. muleta y matar.

Para poder acceder a la siguiente se debe realizar entre las distintas oportunidades con las que contamos, una media de cinco puntos como mínimo, para lo cual se nos otorgará una puntuación de cero a diez en cada una de las acciones que realicemos, según (en teoría) el estilo y arte con los que las llevemos a cabo, pero que simplemente corresponden a que lo hagamos en el momento justo o no.

Así, aunque no hayamos sufrido ninguna cojida, si no llegamos a cinco en cada suerte no podremos pasar a la siguiente. Una vez hayamos dado muerte a un toro podremos volver a intentarlo con otro (hasta un total de seis), pero que tendrá otras características propias para ser bien toreado, (es decir, que variará la distancia).

En definitiva, Olé, Toro es un juego que debido a su gran originalidad podía haber dado mucho más de si convirtiéndose en una verdadera estrella, pero que se ha quedado, tan sólo, en un programa más que, a pesar de todo, seguro que alcanzará un gran éxito por el tema que trata.