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Aaargh! | Juego clásico | Melbourne House * Animagic | Valoración

Aaargh! | Juego clásico | Melbourne House * Animagic | Valoración

  • 23 de septiembre de 2015

En diciembre de 1988 la revista MEGAjoystick comentó el juego Aaargh!, veamos qué se dijo.

En todos los juegos de arcade y ordenador jugábamos defendiendo una causa justa y buena, siendo por tanto héroes de las pantallas. Defensores, justos y valientes.

Ibamos a rescatar a princesas, ayudar a amigos apresados, limpiar sucias pantallas de píldoras, volar por los aires destruyendo enemigos de la nación o amasacrando los típicos marcianos que invadían injustamente nuestro planeta. El bien era nuestra razón de seguir y el honor y la valentía las recompensas que recibíamos (aparte de unos cientos de miles de insignificantes puntos y la posibilidad de escribir nuestro nombre en una lista de los 10 mejores).

Esta heroica vida que llevábamos hasta ahora ha sufrido una ruptura con AAARGH!. Aquí matar es un placer y una necesidad para sobrevivir. Destruir, es una palabra y el emblema que llevamos en el escudo y en la mente. Asesinar, pisar, destrozar, acribillar, amasacrar son verbos que rondan en nuestra cabeza al jugar a este juego. Con ojos sádicos miramos fijamente la pantalla y conducimos a nuestro personaje, todo menos heroico y bueno. El lema que rige aquí es: destruir, y cuanto más, mejor. Por fin somos los malos de la película: Jack the Nipper era un juego de niños comparado con esto.

La historia o background

Lentamente y, a primera vista sin ninguna intención retorcida que muestre tus verdaderos propósitos, te acercas a la ciudad. Los habitantes están como siempre en sus casas durmiendo apaciblemente la siesta: los niños juegan alegres y todo parece estar extraído de un perfecto y bonito cuento de hadas. De repente surge en ti esa conocida rabia, esa loca necesidad, ese macabro afán, que te ha conducido hasta aquí. Rápidamente empiezas a quemar, aplastar, golpear y hasta comer todo lo que encuentras delante tuyo o simplemente lo que está a tu alcance. Los habitantes, preocupados y totalmente sorprendidos, son como gusanos insignificantes que pisas, golpear o simplemente tragas para recobrar energía en tus difícil tarea. Sus intentos de defenderse del monstruo gigante son totalmente inútiles. ¿Quién es capaz de enfrentarse, con alguna esperanza de victoria, a esa montaña de músculos? ¡nadie!.

Pero esto no te preocupa, en cambio, los gritos, las ruinas y las llamas te incitan a seguir destrozando más y más. Al acabar la masacre y encontrar lo que buscabas, sueltas ese grito de victoria y te diriges a tu caverna para dejar allí el poderoso objeto robado.

Después irás a otro poblado, otra ciudad o quizás un lejano fuerte -da igual- a cualquier sitio donde seguir matando y poder continuar tu difícil hazaña.

Gráficos y sonido

El grafismo es apropiado y hay que destacar los dos personajes principales que está muy bien dibujados. El grafismo de fondo es bonito y muestra diferentes lugares de la Tierra. Podemos jugar en China, en Egipto o en un poblado de África... todo depende lo lejos que lleguemos. El sonido es real e incita a veces a destrozar más y más cosas. El volar de las avispas resulta molesto, al igual que en la vida real, y puede poner nervioso al jugador. Esto no es ningún inconveniente, ya que este nerviosismo contribuye considerablemente a intentar liquidar, por todos los medios posibles e imposibles a los agobiantes y a su vez peligrosos insectos. Si peleamos contra el dragón o el ogro, según el personaje que elijamos, y ganamos o perdemos la lucha por el huevo robado, el vencedor soltará un grito muy bien conseguido y que anima al jugador.