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Phantis - ZX Spectrum de Dinamic (1987)

Phantis - ZX Spectrum de Dinamic (1987)

  • 2 de septiembre de 2019

Serena, comandante de las fuerzas de Investigación Aeroespacial, ha perdido a su compañero de expedición sobre las lunas del sistema Sotpok.

¿Qué quieres saber?


Ficha de Phantis

Videojuego: Phantis

Sistema: ZX Spectrum 48K

Dinamic Software

Programadores: Carlos Abril, Javier Cubedo

Año: 1987


Análisis de Phantis

Microhobby nº158

Debido al especial cariño existente entre ambos, y desobedeciendo la ordenanza 34/3256 que obliga a los tripulantes de una nave de investigación a seguir con la misión, aun abandonando a miembros de la exploración. Serena ha decidido internarse en el sistema para rescatar a su compañero de vuelo.

Todo comenzó cuando los dos viajaban en sus naves y les sorprendió una tormenta de aerolitos, que hicieron perder el rumbo al compañero de Serena.

Kroft, como le llamaba cariñosamente Serena por el ruido que hacia al besarla, mantuvo el rumbo durante una cierta parte del recorrido, pero en un momento dado, la nave empezó a echar humo y Serena vio cómo se perdía en dirección a la cuarta luna del sistema. Esta luna, de nombre Phantis, era una de las más temidas por los exploradores, debido a la pérdida de tres expediciones de las que nunca más se volvió a tener noticia. Los únicos mensajes que se habían recibido, indicaban la peligrosidad del terreno y de sus habitantes, bastante agresivos aunque no se les atacara.

Con esta base, y con el único deseo de recuperar a Kroft, Serena varió su rumbo y se dirigió a la órbita de Phantis.

Los sobresaltos no iban a tardar en aparecer. Varios cazas y formaciones tridente de la estrella pirata Senoliz, se dirigían hacia su nave y no precisamente con la intención de darla los buenos días. Estos pilotos se caracterizaban por su poco aprecio a su propia vida, ya que habían sido programados desde niños para estrellarse contra la nave enemiga si la situación lo obligaba.

Con esta idea fija en la mente, Serena dispuso los láseres de plasma para ser utilizados inmediatamente, mientras que evitaba los asteroides que circulaban por la órbita de Phantis.

Tres disparos por allí, dos virajes en redondo por acá..., pero la cosa no fue tan grave como parecía, y Serena consiguió acercarse a la superficie del planeta.

El aspecto de éste no era todo lo agradable que quisiera. Las bolas de magma incandescente saltaban por doquier a velocidades lo suficientemente endiabladas como para que a Serena se le corriera el rímel en varias ocasiones por la velocidad que tenía que imprimir a su nave para evitarlas.

Por si esto fuera poco, también unos cuantos cazas de reconocimiento y algún que otro misil aderezaban el viajecito para mayor comodidad de nuestra protagonista.

Tras haber superado varias hordas de atacantes. Serena divisó los restos de la nave de Kroft cerca de un gigantesco cráter por lo que se dispuso a introducir se en él.

Esta gruta estaba repleta de serpientes Multiapiler. que necesitaban de tres impactos en su cabeza para ser destruidas; por supuesto, alguna que otra nave también se había introducido, en la gruta y hacían de las suyas. Y para rematar el agradable escenario, unas nebulosas de gran Krypton, de altas cualidades venenosas. circulaban tranquilamente por la gruta.

A la salida de la cueva, Serena encontró un pantano, a orilla del cual encontró restos de la ropa de su compañero, por lo que supuso que lo había atravesado y no precisamente por su gusto. El escenario era bastante tétrico y nuestra amiga se dispuso a cazar a un adreclónico, uno de los pocos bichejos del pantano a los que se podía someter. Con su ayuda y la de una cuchilla fotónica, se dispuso a atravesar aquellas aguas que no inspiraban ninguna confianza.

Como bien había supuesto, los habitantes del pantano no la recibieron con los brazos abiertos, sino todo lo contrario. Montados sobre los lomos de sapos gigantes y pterodáctilos, se acercaban a nuestra amiga con malas intenciones. Parece que la espectacular fisonomía de Serena les había llamado la atención y querían disfrutar de ella en su integridad, es decir, sin ningún tipo de recubrimiento.

Tras unos cuantos cuchillazos y alguna que otra carrera con el adrec. Serena consiguió superar los peligros del pantano, dirigiéndose al otro extremo del planeta siguiendo las pistas que le había dejado Kroft.

Allí, en la superficie, unas bolas a los que unos expedicionarios habían llamado pelotrones-siderales, dominaban la zona. Su amabilidad era más bien escasa y disfrutaban bastante aplastando a cualquier intruso que pasara casualmente por allí.

Pero una de ellas, de color blanco, debió quedarse prendada de Serena y la ayudó a dirigirse hasta la entrada de una base alienígena, donde vaya usted a saber qué le ocurriría a nuestra protagonista.

Allí, aparte de enemigos, encontró la pistola láser que solía lucir en su cinto Kroft, así como un cargador de protones con los que Serena consiguió aumentar su armamento notablemente.

Tras superar varios intrincados laberintos, Serena entró en el bosque subterráneo que poseía una ñora de belleza incalculable; pero, claro, ella no estaba allí para admirar el paisaje, por lo que se dirigió hacia una puerta de color azul y considerables dimensiones.

Como era de esperar, la puerta estaba cerrada, pero, en su parte superior, una «S» encerrada en un círculo le recordaba bastante a una especie de amuleto que había visto en el camino.

Regresó por él y se dirigió de nuevo hacia la puerta, que le fue franqueada sin ningún problema al presentar el medallón.

Tras ésta, se encontraba un lago interior, que parecía bastante más pacífico que el pantano de la superficie, por lo que Serena se dispuso a mojarse de nuevo, cosa que no le hacía gracia por que ya había ido a la peluquería dos veces la semana pasada y se le había acabado el presupuesto destinado para tal fin.

Pero la calma tardó poco en convertirse en acción. Un plentosauro de terribles fauces, apareció con ganas de tomar a Serena como aperitivo, mientras que algunas pirañas la querían convertir en su cena.

Ante tales expectativas culinarias, Serena decidió que lo mejor era largarse de allí y lo antes posible. No le hacía demasiado feliz la idea de convertirse en el alimento de aquellos desagradables bichejos que ni siquiera le habían dado las buenas tardes.

A la salida del lago había un helicóptero en el que Serena se montó sin desconfiar de las posibles trampas que hubieran colocado. Pero los habitantes de Phantis no las consideraron necesarias, ya que el abejorro con aspas se dirigía hacia el magma interior del planeta, que nadie, exceptuándose ellos, había conseguido atravesar.

Pero ellos no conocían la tenacidad de nuestra comandante particular que, si bien con algún que otro problema en forma de lava, consiguió atravesar la zona tras la cual se encontraba la prisión. Una vez en ella, Serena observó a los secuestradores de Kroft que se dirigían hacia ella con unas miradas lascivas que hubieran quitado el hipo a cualquier humano. Pero Serena parecía haberse olvidado de esta condición natural y se dispuso a convertir en polvo a cualquier diablillo que se le acercara a una distancia prudencial. Pero los diablos resistían con bastante entereza los ataques de Serena y, entonces...

Lo demás os lo dejaremos para que lo averigüéis vosotros, porque, además de que tampoco es cuestión de que os contemos todo, la cantidad de escenarios y situaciones en las que nos invita a participar este último programa de Dinamic, son interminables.

Lo que sí podemos afirmar a los afortunados poseedores de una copia de este juego, es que se lo van a pasar en grande, porque no creemos que se le pueda pedir más a un arcade: gran cantidad y calidad de gráficos, rapidez de movimientos, tanto en la fase arcade de las naves como en la vídeoaventura en sí, escenarios de lo más diversos, alto grado de adicción, vamos una perita en dulce para los adictos al joystick.

Que ustedes lo maten bien y disfruten con «Athena», a nuestro gusto, uno de los mejores programas de Dinamic, lo cual ya es mucho decir.


Reseñas de Phantis

Microhobby nº152

Las fructíferas mentes creadoras del equipo de programación de Dinamic parece que han cogido la marcha de pleno rendimiento y durante las próximas semanas van a ir apareciendo un considerable número de títulos con el sello de la casa.

El caso que nos ocupa en esta ocasión es el juego que lleva por nombre «Phantis», el cual está protagonizado por una bella guerrera cuya misión consiste en rescatar a un compañero de expedición que ha sido capturado en una lejana galaxia. Este programa, y para no romper con la tradición, ha sido divido en dos partes a las que se accede por cargas separadas, las cuales nos llevan a escenarios y objetivos diferentes. La primera de ellas se desarrolla en el pantano del planeta Phantis, donde deberemos enfrentarnos a las diferentes alimañas propias del lugar.

Una vez finalizadas las cuatro fases de las que consta esta prueba estaremos en disposición de pasar a la misión de rescate propiamente dicha; 6 serán los niveles que habremos de superar antes de llegar a completar la misión y entre ellos se encuentran la base, un bosque, un lago, la prisión, etc.... por lo que no se puede decir precisamente que «Phantis» es un juego monótono y aburrido, ya que la variedad de escenarios en los que se desarrolla la acción y los innumerables y variopintos enemigos a los que vamos a tener que enfrentarnos nos van a proporcionar, a buen seguro, toda la emoción que se puede esperar de un arcade de estas características. Este programa estará disponible en sus respectivas versiones para Spectrum, Amstrad, Commodore, MSX y PC.


Valoración de Phantis

Microhobby nº158

  • Originalidad: 80%
  • Gráficos: 80%
  • Movimiento: 90%
  • Sonido: 80%
  • Dificultad: 90%
  • Adicción: 90%

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