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Joe Blade - ZX Spectrum de Players Software (1987)

Joe Blade - ZX Spectrum de Players Software (1987)

  • 21 de agosto de 2015

Una banda terrorista capitaneada por Crax Bloodfinger ha secuestrado a seis líderes mundiales por los que piden la no despreciable cantidad de treinta billones de dólares, es decir, lo que solemos llevar nosotros como dinero de bolsillo.

¿Qué quieres saber?


Ficha de Joe Blade

Videojuego: Joe Blade

Sistema: ZX Spectrum 48K/128K

Players Software

Programadores: Colin Swinbourne, Martin Severn, Gari Biasillo

Año: 1987


Análisis de Joe Blade

MEGAJoystick nº2

En noviembre de 1988 la revista MEGAjoystick comentó y valoró el juego Joe Blade para Spectrum, veamos qué se dijo.

Joe Blade ha dado un “paso atrás” en el mundo de los juegos de Spectrum. Este juego de Players distribuido en nuestro país por Serma no incorpora ningún nuevo y asombro efecto, ni tan sólo nos enseña algo que nunca hayamos visto antes. Sencillamente retoma la línea de juegos que marcaron una época en el Spectrum, juegos de estructura laberíntica, con más de cien pantallas algunos de ellos, como en su día fueron Sabre Wulf, Underurlde o el español Profanation. En Joe Blade, por lo tanto, no deberemos estar en continua tensión, sino más bien moviéndonos con precaución y tranquilidad, no deberemos machacar concienzuda y metódicamente el Joystick, sino más bien acariciarlo en sus movimientos, y no nos deberán asustar los disparos enemigos sino el conseguir o no encontrar el camino adecuado. Un juego al que le viene a medida el tópico de “sencillamente genial y genialmente sencillo”.

La historia

Una banda terrorista, a cargo del mafioso Crax Bloodfinger, ha secuestrado a seis líderes mundiales, por los que pide la astronómica suma de treinta billones dólares en concepto de rescate. Como podéis suponer no han querido pagarles el dinero y han preferido correr el riesgo de ver a sus políticos en unas cajitas de madera. Para ello han pensado en ti, Joe Blade, un soldado entrenado en un monasterio Tibetano, que no teme a nada ni a nadie. Armado con una escuálida e insuficiente ametralladora deberás entrar en la guarida de Bloodfinger, liberar a los prisioneros y activar seis trampas explosivas que destruirán este tugurio y acabarán para siempre con esta escoria de la sociedad.

El juego

La versión de Joe Blade para Spectrum se encuentra muy bien realizada a todos los niveles; únicamente se le podría objetar la utilización de sólo dos colores en la pantalla de juego, pero es algo que a la hora de la verdad queda relegado a un segundo plano si los gráficos se encuentran realmente bien realizados y con buen gusto. Pero comencemos desde el principio. Durante la carga no veremos nada excepcional. Una pantalla más bien escueta y cortita en gráficos la acompaña, en la que podemos ver el nombre del juego junto al de los programadores y una muestra de la munición que utiliza nuestra ametralladora. Al acabar el trascendental tiempo de rigor un menú con las opciones usuales de teclado y joystick aparecerá en pantalla. Mientras tanto una melodía bastante bien realizada, en los Spectrum con 128k, nos deleitará la elección. Elijamos, pues.

Al comenzar a jugar la pantalla se divide en tres bloques: uno central, que es el escenario donde nos movemos; sobre éste el nombre del juego y una línea de texto que se desplaza a lo largo de la pantalla, la cual nos recordará, por si caso, nuestra misión; y debajo de la escena de juego el tercer bloque donde se encuentran los marcadores de energía, de puntuación, los rehenes rescatados, y el tiempo que nos queda. Y ahora pasemos a la acción...

Nuestro personaje es un soldado bajito y regordete que empuña con decisión su metralleta. El escenario del juego, es como podéis suponer, una fortaleza con sus cárceles, bosque, oficinas y hasta aseos. Esta fortaleza está estructurada en un mapa de 128 pantallas (16x8). El mapa es cíclico en sentido horizontal, es decir que si salimos por una pantalla de la derecha entraremos por la de la izquierda a su misma altura. Por las últimas tendremos total libertad de movimientos y es difícil que nos perdamos, pero por las primeras es aconsejable utilizar el mapa, ya que debido a su estructura laberíntica estaremos confundidos multitud de veces.

En la fortaleza de Bloodfinger nos vamos a encontrar con tres personajes principalmente; los soldados, que metralleta en ristre hacen guardia por casi todas las pantallas; unos locos asesinos que empuñando un cuchillo se lanzarán contra nosotros al menor descuido; y matones a sueldo que intentarán hacer de nuestro simpático soldado material de desecho. Ninguno de éstos nos matará por el simple contacto, sino que al acercarse harán que nuestro indicados de energía se resiente notoriamente.

Aparte de éstos nos encontraremos con diversos objetos que nos ayudarán a lo largo de la misión: ración de comida, elevará nuestro nivel de energía al máximo; uniforme enemigo, nos camuflará por unos segundos entre los soldados y demás locos; munición, recargará nuestra arma; llaves, nos permitirán el acceso a algunas estancias cerradas por unas rejas.

Y por último veremos en nuestro camino seis bombas y seis rehenes. Las primeras deben ser activadas y los últimos rescatados. Para rescatar a los rehenes únicamente es necesario recogerlos. Para activar las bombas hay que tener pulso y sangre fría. Cunado cojamos una bomba nos aparecerán en la pantalla cinco letras de la A a la E desordenadas. Tenemos que ordenarlas alfabéticamente (con las teclas de izquierda, derecha y disparo) en un plazo de treinta segundos, en caso contrario nos explotará en plena cara y moriremos.

Cómo acabar el juego.

Antes de nada hemos de decir que la disposición de todos los objetos en cada partida es totalmente aleatoria, por lo que no se puede planear una estrategia de antemano. La única forma de llegar al final es moverse con precaución entre las 128 pantallas, no derrochar la munición y racionar algunos objetos como ahora comentaremos.

Al inicio de la partida apareceremos siempre en una pantalla en la que podemos ver una puerta con el letrero EXIT. Por aquí será donde debamos escapar al completar la misión. En esta pantalla no veremos ningún soldado, pero dirijamos a la izquierda. A partir de aquí comenzarán a aparecer soldados en casi la totalidad de las pantallas. Lo primordial ahora es conseguir suficientes llaves para moverse con una relativa libertad por la fortaleza. Es importante no entrar en pantallas que ya hayamos visto, si éstas están franqueadas por unas rejas, ya que cada vez que entremos consumiremos una preciosa llave, necesitarás para concluir el juego. Por lo tanto conviene hacerse unas pequeñas señalizaciones de por dónde hemos pasado.

Finalmente

Con este juego se demuestra que a veces la fórmula de un éxito en software no se compone de unos gráficos alucinantes, de una velocidad endiablada, de una multitud de enemigos o de una gran variedad de pantallas. En Joe Blade prima la adictividad. Como los más viejos de este mundo pueden recordar, y como hemos mencionado al principio del artículo, hubo un tiempo en que estos juegos marcaron un estilo, hubo un tiempo en que todo eran imitaciones de aquel genial Sabre Wulf o aquella obra maestra como fue Knight Lore. Hoy en ía todos los juegos de ordenador tienden a imitar a sus hermanos mayores, los juegos de salones recreativos. En este tipo de máquinas recreativas, por sus innatas características, no es posible desarrollar juegos con este tipo de características. Por ello hoy en día es muy extraño encontrar juegos como Joe Blade. Y aquí surge una pregunta, o mejor dicho varias: ¿deben los juegos de ordenador seguir la tendencia marcada por las máquinas de salón o por el contrario deben los programadores aprovechar su principal características de ordenador “personal” y desarrollar otro tipo de juegos?, ¿podrán este tipo de juegos desbancar algún día a los tradicionales arcades?, ¿sería factible desarrollar juegos así para máquinas de salón?

Que aprendan muchos programadores a fabricar un buen juego sin complicadas multicargas, sin complejas rutinas de control de Sprites y sin estar respaldados por famosos personajes, que a veces ésto le entra por un odio y le sale por otro al muchacho que sólo quiere pasar un rato entretenido.

Microhobby nº179

Como era de suponer, sus gobiernos correspondientes no han cedido a las pretensiones de los secuestradores y ha enviado a un experto comando que responde al nombre de Joe Blade.

Pero no dejes de suponer cosas, porque, como es lógico, tú eres el experto comando que va a infiltrarse en el cuartel general de Bloodfinger y va a rescatar a los líderes. La cosa no va a ser fácil, ya que este genio del mal tiene un ejército propio para defender su guarida y una serie de trampas explosivas, en número de seis, que deben ser activadas para que, veinte minutos más tarde, conviertan la fortaleza privada de Bloodfingeren uno de los más bonitos solares de Londres.

Este es el argumento de este entretenido arcade de Players, cuyo éxito en el Reino Unido fue considerable en su momento. A nivel gráfico y de movimiento el programa resulta simpático y de una calidad media, y la dificultad, aunque no es excesiva, proporciona un alto grado de adicción. Es decir, que se reúnen una serie de ingredientes que pueden cocinar un buen programa, aunque tampoco sea ninguna maravilla de la programación.

En resumen, una buena dosis de diversión y muy pocas complicaciones son las dos notas destacables de este «Joe Blade».


Valoración de Joe Blade

Microhobby nº179

  • Originalidad: 70%
  • Gráficos: 70%
  • Movimiento: 70%
  • Sonido: 70%
  • Dificultad: 70%
  • Adicción: 80%