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Tasword 6128 - Amstrad CPC de TASMAN SOFTWARE (1985)

Tasword 6128 - Amstrad CPC de TASMAN SOFTWARE (1985)

  • 2 de diciembre de 2019

Gracias a los programas dedicados a la escritura, podemos hacer cosas tan asombrosas que cualquier otro método queda totalmente eclipsado por las ventajas del ordenador.


Ficha de Tasword 6128

Videojuego: Tasword 6128

Sistema: Amstrad CPC 6128

TASMAN SOFTWARE

Programadores: -

Año: 1985


Análisis de Tasword 6128

Amstrad Semanal nº49

Gracias a los programas dedicados a la escritura, podemos hacer cosas tan asombrosas que cualquier otro método queda totalmente eclipsado por las ventajas del ordenador.

Los mayores problemas de la escritura tradicional tienen su origen en que lo que está escrito ya no se puede rectificar, que forma que es imposible hacer ningún cambio si no nos gustan los resultados.

La mayor rectificación que se puede realizar en una máquina de escribir electrónica es borrar una o varias letras, lo cual permite enmendar algún error, pero no modificar sensiblemente el texto.

Con la llegada de la escritura informatizada, todo ha cambiado radicalmente.

Gracias a los procesadores de texto, nuestro ordenador trabaja con las palabras como si de piezas independientes se tratara, ofreciendo una serie de posibilidades de alterar su disposición y estructura que parecen increíbles.

Esta facilidad de mover el texto por pantalla, de alterar las lineas, párrafos y páginas como nos venga en gana, es la responsable de la absoluta supremacía del procesador de textos, sobre cualquier otro medio de escritura.

Hasta los grandes fabricantes de máquinas de escribir reconocen las ventajas de la escritura electrónica, y dotan a sus modelos más evolucionados de pantalla, memoria y discos de almacenamiento.

Supongamos que tenemos que realizar un escrito, donde sabemos de que vamos a hablar, pero no las palabras exactas.

Una vez superado el trauma del papel en blanco, las frases afluyen a nuestra mente con una velocidad que es difícil atrapar en el teclado.

Nuestros dedos saltan de tecla en tecla, con un ritmo desenfrenado que ni nosotros mismos sabemos cuando va a acabar.

Cuando queremos darnos cuenta, tenemos en la pantalla varias lineas de texto, conteniendo los primeros acordes de nuestra incipiente obra literaria.

Tras el párrafo de introducción, nuevas lineas van imprimiéndose en la pantalla, nuestro cerebro no deja de trabajar y las ideas se agolpan antes de ser traducidas a letras.

Poco a poco, nuestros dedos intentan descongestionar el caudal cerebral que nos desborda. Tras unos minutos de tecleo, la pantalla tiene un aspecto totalmente distinto, en nuestro frenesí creador hemos escrito casi dos pantallas de texto.

En ellas están contenidas las ideas, y los principales puntos sobre los que versara nuestro escrito.

Después de una reposada lectura, nos darnos cuenta de que algunos puntos bien merecen un desarrollo mas extenso, incluso ahora hemos recordado una idea que no puede ser ignorada.

Si estuviésemos escribiendo en papel, el próximo paso seria coger otro par de folios y comenzar a escribir basándonos en las dos primeras hojas, ya inservibles.

Gracias al procesador, para añadir esa nueva idea, en el sitio deseado, solo tenemos que abrir espacio entre las lineas primitivas y comenzar a escribir.

Para desarrollar los puntos en los que nos hablamos quedado cortos, el mismo proceso nos permite darles la longitud necesaria.

Una vez que tenemos desarrolladas todas las ideas, y que les hemos dado la longitud deseada, es la hora de volver a leer. La nueva lectura, nos revela que precisamente el orden en el que hemos expuesto nuestro parecer no es el adecuado.

Nuevamente el procesador nos resuelve la papeleta cambiando al lugar idóneo las porciones de texto que haga falta.

Efectuados los cambios, leemos cuidadosamente para detector esas comas que siempre se olvidan, esas palabras de ortografía errónea, y demás despistes que la precipitación y el tecleo hayan dejado en el escrito.

Borramos lo que haga falta, cambiamos las palabras necesarias, introducimos los puntos y comas requeridos, y corregimos la ortografía.

Una nueva lectura nos confirmara que nuestro texto está listo para imprimir, un toque de tecla nos dará un escrito ordenado en la expositivo de las ideas, con una pulcra ejecución, perfecta ortografía y ni una sola enmienda o tachadura.

¿Cuántas veces tendríamos que haberlo repetido a máquina?

El principal problema del software, es que como se produce en Inglaterra, lógicamente esta hecho en ingles, produciendo graves problemas para la gente que no conoce este idioma. Para evitar estos problemas y con el objeto de vender mas copias, las casas que distribuyen el producto en España, traducen los manuales, consiguiendo de esta forma una solución intermedia; manuales en castellano e instrucciones en pantalla en ingles.

Asombrosamente, en la versión de Tasword para España, llegamos a la solución total; estamos en posesión de un extenso manual de instrucciones en español, y lo que es más importante, de un programa en el que todos los mensajes, menús y demás instrucciones en pantalla están en castellano.

Otro gran problema de los procesadores de texto es el molesto caso de la ortografía hispana posee esta artística letra única en el mundo, la cual por supuesto no esta incluida en los códigos ASCII.

En Tasword el problema está resuelto; tenemos a nuestra disposición los signos de la interrogación al principio de frase y las vocales acentuadas; con estas mejoras el programa queda totalmente adaptado a nuestra lengua.

Solo hemos de reseñar un pequeño fallo entre tanta maravilla, con la inclusión de la ñ y demás signos típicos del castellano: ha desaparecido del teclado el signo de los dos puntos (en la versión inglesa del 6128, no en la castellano), nadie es perfecto.

El programa viene contenido en un estuche de grandes dimensiones. Cuando extraemos la carpeta nos encontramos con un extenso manual de 71 páginas, en el cual se encuentran ampliamente explicadas todas las funciones y posibilidades del mismo.

Los entusiastas de la lectura pasaran gratas horas de práctica, siguiendo el manual y consiguiendo en pocas sesiones un dominio total del mismo.

Los que no están tan inclinados a la lectura, tienen una posibilidad que les permitirá manejar el mismo sin usar apenas el manual.

En el disco del programa, vienen incluidos un tutor y varios textos explicativos. Estos se cargan como si fuese un texto cualquiera, y su lectura y la realización de los pequeños ejemplos que nos proponen, nos permite hacernos con el completo dominio del programa, sin tener que leer el manual.

Sin más preámbulos, extraemos el disco de la funda y lo insertamos en el ordenador; RUN «TASWORD hace que este se cargue en memoria en varios segundos.

Concluida la carga aparece ante nuestros ojos la página, a cuyo pie se encuentran los datos de linea, columna, justificación derecha, palabra partida, fin de pagina, tecla de ayuda y juego de caracteres, encima de los cuales cuales tenemos la reglilla de márgenes y tabuladores.

La primera operación que conviene realizar es personalizar el programa; con ella modificaremos los colores de la pantalla y definiremos los márgenes adecuados al formato de nuestro texto.

El cambio de color de la pantalla es un hecho que agradecerán los poseedores de monitores en color; los colores iniciales son papel negro con letras blancas, los cuales producen un gran contraste para la vista, al ser opuestos a los textos escritos sobre papel.

Los márgenes los definiremos de manera que las lineas de texto tengan el número de caracteres deseado; inicialmente el numero de caracteres fijado por linea es de 80, pudiendo establecerse este entre 1 y 128 (la pantalla admite un máximo de 80, por lo cual sobrepasar este numero nos obligará a realizar molestos scrolls).

El menú principal, en su opción de personalizar el programa nos permite realizar este cambio tan necesario: en el podemos elegir color del papel, borde 1 , borde 2, tinta 2, tinta 1, tinta 2, forma del cursor, margen derecho y margen izquierdo.

En la elección de colores, para evitar el contraste (fuertemente perjudicial para la vista) que existe entre pasar la vista continuamente desde un papel blanco con impresión negra, a una pantalla negra con letra blanca, se puede usar el color 13 (blanco) para el papel y (negro) para la tinta 1, la tinta 2 puede ser el 3 (roja), pues solo aparece en el menú principal indicando el numero de lineas, palabras, caracteres y demás datos estadísticos del texto escrito.

Una vez realizados los cambios necesarios en el programa procedemos a su grabación, para poder cargarlo en memoria sin efectuar más modificaciones cada vez que vayamos a usarlo.

El menú principal posee una opción de grabación que resulta idónea para este fin. Con ella ademas podremos obtener copias de seguridad del programa, con las cuales podemos prevenir cualquier accidente que se produzca en el master.

La pantalla inicial esta presidida por la cabecera de ayuda, la cual ocupa casi un tercio de pantalla; puede eliminarse teniendo de esta forma la pantalla completa para texto.

En la parte inferior de la pantalla, bajo la reglilla de tabulación y ancho de lineas, se encuentran las opciones básicas, y el indicador de si cada uno de ellas se encuentra activada o no.

A la izquierda se nos marca el número de linea en la que nos encontramos; tras ella, el número de columnas; después las cuatro funciones de justificación, ruptura de palabras, modo de inserción y final de página.

Ahora procedemos a fijar las opciones que más se adaptan a nuestro estilo de texto y forma de escribir.

En primer lugar fijamos la opción de ruptura de palabras; con ella activada el programa comprueba si la ultima palabra de la linea cabe integra en ella, en caso contrario la pasa a la de abajo sin que esta quede partida.

Con la ruptura desactivada, la ultima palabra de la linea quedaría partida en dos, en caso de que no entrase integra en la linea.

La siguiente opción es la de justificación; esta nos permite ordenar los espacios entre las palabras que componen una linea, de forma que en la primera y ultima columnas de la misma siempre se encuentre alguna letra.

La utilización de la justificación da a nuestros textos un aspecto francamente uniforme y agradable a la vista. La distribución de las palabras en la linea ocupando toda esta separadas a espacios iguales, evita esos espacios en blanco a la derecha de la misma, que por decirlo de alguna forma descompensan un poco el ritmo de las letras.

Esta opción esta íntimamente ligada a la de ruptura de palabras, pues sirve de complemento indispensable cuando no queremos que aparezcan palabras partidas.

La siguiente función, es una de las más útiles e importantes en un procesador de textos: estamos hablando de la inserción.

Debido a que nadie es perfecto y que el ser humano se equivoca con frecuencia, es fundamental que entre ciertas palabras podamos intercalar aquello que se nos haya olvidado.

Supongamos que tras una palabra queremos poner una coma, que otra queramos dejarla en plural en vez de en singular, que nos falta una palabra entre otras dos, etc.

Todo esto se resuelve de forma inmediata con la inserción, con ella podemos partir una linea por el punto deseado y a partir de este escribir, volviendo a ensamblar la linea después con la justificación.

Nuestro procesador permite dos modos distintos de justificación: la normal que mediante un toque de ENTER crea una linea en blanco en la posición del cursor, y la automática.

Sin duda, la operación mas importante de esta versión de Tasword es la justificación automática.

Con ella podemos intercalar las palabras que deseemos en el texto con solo colocar el cursor en posición y empezar a escribir.

Su uso ofrece la ventaja de que ordena el texto que viene a continuación, moviendo hacia abajo las palabras que sobran de la linea, es decir, que además justifica automáticamente el texto restante.

La comodidad que ofrece este modo de inserción y la facilidad con que esta operación se realiza, hacen que esta versión de Tasword, deje a las anteriores bastante anticuadas.

La ultima opción es la del indicador de fin de página. Una vez definidas las lineas que constituyen cada pagina, esta opción activada hace aparecer una linea de puntos al final de cada una, con lo cual obtenemos una importante guía visual de la estructura de nuestro escrito.

Fijadas las funciones básicas, solo nos queda empezar a escribir, en pantalla irán apareciendo las letras que tecleamos, ordenándose en las lineas según las funciones que tengamos activadas.

Con una cantidad de texto suficientemente grande, podemos observar las ventajas, los distintos tipos de movimiento del cursor a lo largo de las lineas y palabras.

Este puede saltar de letra a letra, de palabra a palabra, de linea a linea, de una pantalla a la siguiente, al principio y al final del texto. Los errores cometidos en nuestra operación de tecleo, son fáciles de subsanar con la letra de borrado: podemos borrar una letra, una palabra, una linea, e incluso si el error es de demasiada cuantía, podemos borrar todo el texto.

Si no tenemos activado el modo automático de inserción, podemos insertar una letra, una linea, o varias donde nos interese.

Otras posibilidades en la escritura de lineas, son la de mover el texto a la derecha, a la izquierda, centrar una linea, justificar un párrafo entero, o solamente una linea.

Podemos adaptar el formato de las lineas a nuestras necesidades alternando los márgenes, lo cuales se pueden suprimir, colocar al lado derecho, o situar al izquierdo.

De forma similar podemos alterar las marcas de tabulación, de manera que el movimiento rápido a lo largo de las lineas se realice con soltura. Podemos borrar todos los existentes, restituir los primitivos, añadir los que deseemos o borrar los que nos sobren.

Un capitulo importante, es la pagina de ayuda; en ella se encuentran concentradas todas las funciones y las teclas que las activan. Para sacar esta pagina por pantalla, basta con pulsar una tecla (ESC); después, un toque de ENTER nos devuelve a la misma posición del texto en la que nos encontrábamos.

Otra innovación respecto a anteriores versiones, introducida para el uso en España del programa, es la inclusión de la ñ en el procesador y las vocales acentuadas.

Para la repetición de algunas de esas palabras que siempre aparecen en cualquier escrito, o de las cabeceras de notas, cartas, etc, podemos programar las teclas de función para que contengan las palabras deseadas; después, a toque de tecla aparecerá en la posición del cursor el texto programado.

El movimiento de bloques de texto, es otra de las grandes ventajas que pone en manos del usuario un procesador de textos. Con este podemos desplazar a la posición requerida, la porción de texto que hallamos seleccionado, como si de cortar y pegar se tratara.

Podemos copiar el bloque, trasladarlo de un lugar a otro y borrar un trozo determinado.

Para los escritores noveles que, sin darse cuenta, repiten a lo largo de un texto cientos de veces la misma palabra, Tasword ofrece una solución que sacará de apuros a más de uno, haciendo que su estilo literario mejore de una forma ostensible.

Con la búsqueda de palabras podemos localizar a lo largo del texto todas las veces que hemos utilizado determinado palabra, y sustituirla según convenga o no por ser la elegida a este fin.

Para el manejo del disco, el menú principal nos ofrece la posibilidad de cargar, grabar o mezclar cualquier tipo de textos que tengamos en el disco.

Cada vez que llegamos al menú, Tasword nos da la información más relevante del texto que estamos procesando: en ella nos especifica el número de lineas, el de palabras, el número de caracteres y la cantidad de memoria disponible.

Para pasar al papel el contenido de la pantalla, este programa ofrece gran variedad de posibilidades.

Papel continue hojas sueltas, doble espacio, triple numero de lineas por página, pie de página, cabecera, imprimir número de página, etc. consiguiendo que nuestro trabajo sea totalmente perfecto.

Tasman software, en su ultima versión de Tasword, ha conseguido un producto francamente notable, en el que además de aprovechar el total de la memoria del 128, ha mejorado ampliamente sus anteriores procesadores.

La inclusión de la inserción automática, que en los anteriores programas se echaba en falta, dota de una inusitada potencia al programa.

La adaptación a la ortografía del castellano con vocales acentuadas, son un detalle que nunca dejaremos de agradecer.

La posibilidad de recuperar la última linea borrada, constituye otra innovación respecto a las anteriores versiones.

El programa es de un manejo sencillo y fácil de aprender, no obstante, para sacarle el máximo partido, dominando la cantidad de posibilidades que ofrece, habremos de dedicarle varias sesiones, además de realizar una delicada lectura del manual.

Tasword ha ido evolucionando en el tiempo de la misma forma que los modelos de Amstrad.

Desde la aparición del 464, hasta la llegada del 6128, el aumento de memoria y la inclusión del disco en el conjunto del ordenador, han hecho que el programa haya sufrido un proceso paralelo de perfeccionamiento y aumento de sus posibilidades, dando como resultado una versión que se adapta perfectamente a las características del 6128.

La creadora del Tasword es la casa británica Tasman Software, la cual está especializada en hacer software para Amstrad. La versión que tenemos ante nosotros, es el resultado de un proceso de evolución y transformación del programa original, nacido en 1983.

La primera versión de Tasword estaba realizada para el 464, con una capacidad de texto equivalente a 15.800 caracteres, quedando el resto de la memoria ocupada por el programa, con ella no podían manejar más de 200 lineas de texto.

La segunda versión, realizada en 1984 pensando exclusivamente en la utilización de disco, en esta se produce un aumento de la capacidad a 21.800 caracteres, sacando el menú principal de la memoria y cogiéndolo del disco, con lo cual podíamos tener hasta 350 lineas de texto en memoria...

La versión final; Tasword 128 está realizada para aprovechar las superiores prestaciones del 6128, consiguiendo una capacidad de 36.800 caracteres, e introduciendo nuevas opciones que le hacen infinitamente superior a las anteriores.

El uso del segundo banco de memoria es el principal responsable de la superior potencia y capacidad de este programa; con ello se ha conseguido un importante aumento de la cantidad de texto que se puede tener en memoria, pudiendo llegar hasta las 500 lineas.

Un proceso evolutivo que ha ido mejorando el programa de una forma continua y constante.


Valoración de Tasword 6128

Amstrad Semanal nº49

Obra Maestra

  • Originalidad: -
  • Gráficos: -
  • Movimiento: -
  • Sonido: -
  • Dificultad: -
  • Adicción: -