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Olé Toro - Amstrad CPC de Dinamic (1985)

Olé Toro - Amstrad CPC de Dinamic (1985)

  • 18 de noviembre de 2019

En una cálida tarde de agosto, de resplandeciente cielo y sol de justicia, los toreros se van a enfrentar a los morlacos de una de las divisas mas famosas por su bravura, en uno de los «cosos» con más raigambre del país.


Ficha de Olé Toro

Videojuego: Olé Toro

Sistema: Amstrad CPC

Dinamic

Programadores: Ignacio Ruiz Tejedor (Snatcho), IGNACIO BERGARECHE

Año: 1985


Análisis de Olé Toro

Amstrad Semanal nº60

En una cálida tarde de agosto, de resplandeciente cielo y sol de justicia, los toreros se van a enfrentar a los morlacos de una de las divisas mas famosas por su bravura, en uno de los «cosos» con más raigambre del país.

Con estos fabulosos ingredientes, es incontable el número de aficionados que se agolpa en los tendidos de la plaza para presenciar, llenos de emoción, la que sera probablemente una de las corridas mas nombradas de la temporada.

Después del vistoso pasillo, lleno de color y elegancia, el primer diestro se dirige hacia el palco presidencial para hacer el brindis de su primer toro.

Posteriormente, con paso sereno y decidido, toma posición en la plaza donde va a esperar la salida de su enemigo con el pulso golpeando fuertemente sus sienes y la vista clavada en el portón del toril. Segundos más tarde, sale la noble bestia en tromba a rendir cara su vida.

Su color, negro zaino, así como su planta, son de gran belleza y arranca un murmullo de admiración entre los espectadores.

El torero despliega la capa y se dirige a su encuentro, le cita, y el toro arremete con toda la agresividad que ha estado reteniendo en el toril.

Demostrando su saber, el espada recibe al morlaco con un bien realizado pase de pecho.

El publico ovaciona esta acción, demostrando la necesidad que tiene de ver una buena faena.

Luego seguirán unas verónicas, para mas tarde continuar con manoletinas y molinetes, terminando con dos pases de rodillas. La plaza parece que se viene abajo.

El diestro se dirige hacia la barrera a recoger el estoque y se dispone a finalizar con la vida de su enemigo.

Cuadrando a este con gran trabajo, se hecha el estoque a la cara y calculando, arremete con denodada furia y da una estocada que hiere mortalmente a su enemigo que cae entre agónicos estertores y bocanadas de sangre.

Los aficionados no pueden contener la emoción ante toda esta lección de toreo y estallan en gritos de «¡torero, torero!».

La presidencia no puede por menos que conceder las dos orejas y el rabo ante este jubilo ambiental, reconociendo al fin el valor de la faena.

Disponiendo de toda esta magia y colorido que se encuentra en la llamada «Fiesta» por los entendidos, nos pusimos delante del ordenador para ver un luego realmente diferente y entretenido —nos cansamos un poco de marcianos y de aguerridos soldados que luchan solos contra todo un ejercito—, y aunque realmente el juego es diferente, no esta muy bien resuelto.

Del nivel gráfico se puede decir que es excelente, y que tiene justamente el colorido que podría tener una corrida de toros. El grado de definición es también muy importante debido a que Olé, toro esta hecho en alta resolución. La animación es, casi podríamos decir, la misma realidad.

La música, no podía ser de otra manera, esta compuesta de los típicos pasodobles, que suenan agradablemente y agregan un poco mas de «salsa» a lo que va sucediendo en pantalla.

Y entonces, ¿qué falla? Pues falla el nivel de participación que se deja al «lidiador», o sea, a nosotros. Es un poco triste tener que conformarse con apretar tan solo el botón del joystick para realizar un pase o cualquier otro lance taurino. Pero vamos a ver paso a paso.

Lo primero que tenemos que hacer es torear con capa. Y aquí es donde nació nuestra sorpresa al comprobar que lo único que teníamos que hacer era presionar un botón para citar al toro, y volver a pulsar otra vez el botón cuando la bestia se encuentra a la distancia necesaria para iniciar el pase. Aquí se acaba nuestro cometido y empieza la evaluación de la faena —que podremos ver en pantalla— por parte del ordenador.

La puntuación que se otorga por cada pase figura a la izquierda de la pantalla, y a la derecha se puede ver la nota media, que deberá ser superior a cinco para poder pasar de una «suerte» a otra.

En el caso de que no pudiéramos superar esta media o que en alguno de los lances nuestra puntuación fuera «0», seriamos atropellados por el toro sin posible remisión.

Nuestro siguiente cometido sera «picar» al toro. Para hacer esto, tendremos que repetir las mismas operaciones anteriores, o sea, hay que «evitar» al toro y esperar a que se encuentre a la distancia apropiada en su embestida para apretar el botón y el picador bajara la pica, asestando un buen «puyazo» al animal. Según lo acertado que haya sido nuestro calculo de la distancia, subirlo no nuestra nota y por lo tanto nuestra media. Después de esto, nos enfrentaremos cara a cara con el toro, más si cabe, para intentar ponerle las banderillas. Y aunque la técnica es la misma que para las otras suertes, en esta, el calculo de la distancia apropiada es mas comprometido y sobre todo cuando el toro debe embestir del lado izquierdo.

La muleta es casi la repetición de lo hecho con la capa, aunque los pases son mas bonitos, bajo nuestro punto de vista.

Si realizamos cada una de estas suertes con buen saber hacer y estar, podremos ver como desde los tendidos, una marabunta de buenos y entendidos aficionados, las reciben entre aplausos y llenos de satisfacción.

Bien logrado el movimiento del público en la plaza, que antes que se nos olvide, diremos que es la Maestranza de Sevilla.

Para el final hemos dejado el momento crucial. Después de haber realizado una buena faena hay que terminarla, y como todo el mundo sabe, esto se hace matando al toro.

Procedemos a cuadrar al animal y seguimos los pasos ya citados anteriormente. Si terminamos bien la suerte y matamos a nuestro enemigo, significa la gloria, si nos equivocamos, puede significar la muerte.

Todo lo anteriormente descrito lo deberemos realizar con los seis toros de la corrida, que por cierto tienen nombres de lo mas curioso.

Como ya hemos dicho en un principio, es una pena que en un juego dotado de la extraordinaria capacidad gráfica y de movimiento que tiene ¡Ole toro!, nos tengamos que limitar a ser casi espectadores.

Por otra parte, el muy especial y diferente tema tratado nos nace incluso sugerir la posibilidad de que por parte de Dinamic se hiciera una segunda versión donde nos sintiéramos más participes e integrados en la acción. Seria la culminación de un juego que insistimos es uno de los mejores que hemos visto a nivel de gráficos y animación, como también es el tema mas original últimamente tratado y 100 por 100 puramente español.

Palmas y pitos por ¡Olé toro!

Sistemas


Valoración de Olé Toro

Amstrad Semanal nº60

Pasable

  • Originalidad: -
  • Gráficos: -
  • Movimiento: -
  • Sonido: -
  • Dificultad: -
  • Adicción: -