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Buggy Boy - ZX Spectrum de Elite (1988)

Buggy Boy - ZX Spectrum de Elite (1988)

  • 30 de junio de 2019

En mi larga carrera como corredor automovilístico creía haberlo probado todo: la emoción de la Fórmula 1, el peligro de los rallyes, la dureza de las pruebas de resistencia... Me equivocaba. Aquel curioso cachivache con ruedas que me esperaba en la línea de meta me iba a demostrar que un buggy es algo más que un coche..., es toda una aventura sobre ruedas.

¿Qué quieres saber?


Ficha de Buggy Boy

Videojuego: Buggy Boy

Sistema: ZX Spectrum 48K/128K

Elite Systems

Programadores: Dented Designs (Maz H. Spork, Paul D. Walker, Mark Cooksey)

Año: 1988


Análisis de Buggy Boy

Microhobby nº172

La verdad es que aquella especie de lata de sardinas con ruedas a la que estaba a punto de subirme tenia un aspecto bastante cómico comparada con los fabulosos coches que había tenido oportunidad de conducir ¿Dónde estaban las aerodinámicas líneas de los Fórmula 1? ¿Qué había pasado con las impresionantes carrocerías de los Porsches, Ferraris y Lamborghinis...? Nada, cuatro trozos de metal, unas cuantas barras de acero y una pareja de neumáticos desproporcionadamente grandes a cada lado era lo que tenía enfrente.

A todo esto se le sumaba el hecho de que el terreno por el que tenía que transitar en nada se parecía a una carretera: todo lo que se distinguía hasta allá donde llegaba la vista eran piedras, vallas, barro, agua.

Resignado, me coloqué mi casco y, como pude, me introduje dentro de mi buggy. Bueno, no es que fuera muy espacioso, pero por lo menos podía manejar con soltura el volante y las marchas. Además, mis años de Fórmula 1 me habían acostumbrado a estas estrecheces, así que incluso se puede decir que dentro de lo que cabe me encontraba bastante a gusto. Los jueces dieron la orden de encender motores y prácticamente al unísono se pudo escuchar cómo los más de 50 buggys que participaban en la carrera emitían una especie de indefinible estruendo con cierto parecido a miles de carracas sonando a la vez.

Fue cuestión de segundos, el semáforo pasó de rojo a verde y todos mis competidores salieron despavoridos dejando una inmensa estela de polvo en cuyo centro, qué casualidad, se encontraba mi vehículo. Cuando ésta por fin se disipó, mis ojos contemplaron un panorama enloquecedor buggys saltando varios metros por encima del suelo, algunos volcados en los laterales de la pista, otros materialmente aplastados contra una valla... ¡y sólo estábamos en la primera vuelta de las 30 que teníamos que dar! Esto se ponía interesante.

Para empezar, olvidé mi conducción técnica depurada de otros tiempos, puse rumbo hacia la rampa más próxima del camino, aceleré a tope, me agarré con fuerza al volante y WOOOOOOOHHH no lo podía creer, ¡estaba volando! Claro que se me olvidaba que antes o después tenía que caer suelo. Rayos, creo que el píloro me quedó a la altura del cogote; pero había sido increíble, empezaba a cogerle el gustillo a esto de los saltos. Me encaminé hacia la siguiente rampa y WOOOPS, volaba de nuevo. Pero, ¡esa piedra!, ¡que la quiten!, ¡que la quiten!, ¡que se aparte!, ¡que, que...!

Realmente creemos que es innecesario, e incluso algo macabro, el contaros el lamentable estado en que quedó tanto nuestro protagonista como su saltarín vehículo. pero no os preocupéis, porque Elite va a brindaros la posibilidad de emular sus proezas —esperemos que con mejor suerte— gracias a su última producción. «Buggy Boy».

Conversión, como ya muchos os habréis dado cuenta, de una popular y espectacular máquina de video juegos, el resultado ha sido un programa no menos espectacular y probablemente muy pronto podamos decir que no menos popular, pues salvando las lógicas diferencias, la conversión ha sido muy bien realizada, si bien probablemente en un loable intento por conseguir que el tamaño, detalle y colorido de los gráficos fueran lo más parecido posible, se ha sacrificado en gran medida la rapidez del juego.

Nuestro objetivo consiste en recorrer cinco circuitos repletos de obstáculos dentro del tiempo establecido para pasar los cinco controles que posee cada uno de ellos. También encontraremos dentro de los recorridos diversas ayudas que nos proporcionarán desde alguna sabrosa ración de puntos hasta un no menos apetecible aperitivo de tiempo extra, cosa esta última que, junto a la correcta superación de los diferentes obstáculos, constituirá nuestra única posibilidad de completar las carreras.

A diferencia de otros juegos de este estilo, el único coche que encontraréis a lo largo de toda la competición será el vuestro, pero no penséis que por ello el juego es mucho más fácil..., existen tal cantidad de obstáculos, y están dispuestos de una manera tan traicionera, que resulta francamente algo más que difícil conseguir completar un recorrido.

Y éste sea tal vez el peor defecto que se le pueda achacar a «Buggy Boy», el tener un índice de dificultad que más que elevado parece verdaderamente excesivo, lo que si bien al principio contribuye a que nos «piquemos» intentando llegar cada vez un poco más lejos, al final acaba por ser un tanto desesperante, al comprobar cómo partida tras partida nos quedamos a escasos metros de la meta. Sencillamente frustrante, pero muy divertido.


Valoración de Buggy Boy

Microhobby nº172

  • Originalidad: 70%
  • Gráficos: 80%
  • Movimiento: 80%
  • Sonido: 50%
  • Dificultad: 90%
  • Adicción: 80%

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