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Final Fight - ZX Spectrum de Creative Materials (1991)

Final Fight - ZX Spectrum de Creative Materials (1991)

  • 23 de junio de 2018

De entre lo más profundo de los programas de hadas, de cuentos, de aventuras en busca de maravillosos objetos, está surgiendo con brutal fuerza un estilo de Juego bestial que promete lucha, buenos golpes y violencia, normalmente, callejera.

¿Qué quieres saber?


Ficha de Final Fight

Videojuego: Final Fight

Sistema: ZX Spectrum 128K

US Gold Ltd

Programadores: Creative Materials Ltd (Alan Butcher)

Año: 1991


Preview Final Fight

A lo bestia. En todos los sentidos. Tal es el principio que guía con decisión cada uno de los pasos de Final Fight.

A lo grande, también. Se trata de impresionar al público con los gráficos más enormes de la última década Spectrum. El conjunto es más que suficiente para abastecer los deseos agresivos del nuevo jugador, y las necesidades visuales, incluso más que las jugables.

Final Fight es violencia, pura y dura. La lucha es el argumento básico y casi único. Y a él rinden homenaje todos los aspectos técnicos de indudable garantía que se ha conseguido plasmar.

Pero este ansia por el agrado estético ha perjudicado, en menor medida a la que nosotros podríamos imaginarnos, otros temas también comentables y por tanto exigibles. La historia, que muchas veces es lo de menos, pero que luego siempre influye en el desarrollo del juego es, por ejemplo, la misma una y otra vez. Como buena continuación de la saga de los Streets Fighters, la lucha final ha buscado simplemente una excusa familiar para que todas las rencillas que latieron con fuerza en las anteriores peleas salgan de nuevo a la luz.

Tres pedazos de carne y músculos conforman el bando bueno y un sin fin de gigantes, tripudos y truculentos adversarios representan al incansable sector negativo. Antes de empezar a jugar debes elegir al que consideres más bestia de entre los tres jinetes del Apocalipsis. Versados en diferentes técnicas de lucha, criados en ambientes radicales y hostiles, absolutamente fieles a su jefe y a la causa, cada uno de los guerreros que se postran al principio —sus caras, sus habilidades con los puños, su cinturón de karate, de Kung Fu, los músculos— responden a formas de comportamiento o de eficacia que pueden o no ir contigo, con tus gustos o con tu idea de la espectacularidad. Por ello debes optar por el que creas más Indicado para alcanzar el máximo de cotas de acción.

El juego se compone de 5 niveles o stages, divididos en varias subfases. La cantidad de enemigos no es considerable ya que las masas que aparecen durante los primeros momentos de cada nivel nos van arrastrando hasta el mismo final de escenario, si bien secundados por gamberretes de menor tamaño, fuerza y carisma, a los que increíblemente podremos cargarnos con varios golpecillos.

Respecto a las peleas, ha sucedido como con el resto del juego, es decir, se han visto implacablemente obstaculizadas por el asombroso tamaño de los gráficos. Mover a esas moles y además acompasar el desplazamiento del decorado ocupa la suficiente memoria en nuestro Spectrum como para impedir nada más. Pero como encima hay que luchar, romper cosas, mover los puños, dar saltos de Wrestling o volteretas en el aire, la cosa cobra tintes de imposibilidad.

Por eso Final Fight es un juego que ofrece dos caras con las que hay que conformarse. La una es la buena, es la de los gráficos, es la de la impresión estética. La otra es la de la limitación, la de que nos movamos lentamente. bruscamente, la de que la acción se reduzca a tan poco, en resumen, la de que no se cumplan las aspiraciones. Y, con todo, era y es imposible hacer algo mejor, con la misma óptica, para nuestro Spectrum. Con la crisis que hay encima de los 8 bits siempre se agradece que alguna compañía se vuelque al hacer sus juegos. Muchos pasan de ello.


Análisis de Final Fight

Bienvenido al sabor inequívocamente americano. Bronx, Harlem y marginalidad, violencia sin ningún tipo de tapujos para el estreno otoñal de una de las importantes de Inglaterra, U.S.Gold.

Lucha a lo salvaje y huida en tromba del público sensible para el que se reservan otros estilos de programación. Mucho cine, rebeldes sin causa y precedentes que en el Spectrum comienzan con Renegade y culminan con uno de los arcades más espectaculares de todos los tiempos, borrachera de golpes incluida.

Jamás rendiremos desde estas páginas ningún tipo de culto a la violencia por la violencia, eso ante todo, pero sí que profesaremos dignos elogios a la profesionalizad, a la lucidez de ideas, a la capacidad de transportar una máquina recreativa al Spectrum y, además, a conseguir que todo ello funcione.

Hecha la aclaración, apostaríamos todo contra nada a que estáis absolutamente alucinados con las fotos que hemos extraído de un anticipo que hemos recibido de este juego.

Procedentes de una especialísima conversión de CAPCOM que ha realizado el grupo CREATIVE MATERIALS los mismos autores de ESwat y Line Of Fire, las escenas impactantes que recogen estas páginas quedan marcadas en primer lugar por el exagerado y perfeccionista tamaño de los Sprites.

Hasta tres bestiajos expertos en el cuerpo a cuerpo podremos manejar. Cada uno de ellos ha sido tratado de forma individual, para que en ningún caso puedan repetirse hasta la saciedad los mismos movimientos y para que la aparición de cada personaje suponga la incorporación de nuevas técnicas que nos atraigan a probar suerte con todos ellos. Patadas, puñetazos, saltos hacia atrás e incluso, algunas llaves de Wrestling, permiten demostrar al personaje la valía de su fornida musculatura.

ANGELES DE LA MUERTE

Para dar continuidad a la acción que transcurre durante el juego, el argumento de Final Fight parte del recuerdo hacia otro clásico de los puños de nombre Street Fighter. Uno de los principales protagonistas de aquellas peleas callejeras, Haggar, se ha convertido en alcalde de la ciudad.

El ascenso del luchador al sillón de la urbe le proporcionó, además de la consabida limosine de plata, una nueva mentalidad de cara a la calle. De golpe y porrazo todos los compinches que provocaban jaleos y siempre aparecían involucrados en actos vandálicos, pasaron a formar parte de las fuerzas del bien.

El remanso de paz acabó pronto. Una banda que no sabía con quién tenía el placer de meterse, rapta a la hija del alcalde, a la perla dorada de la Administración, y cae en el lío más gordo que ninguno de sus componentes ha visto jamás. Solidarizados con el Boss, los streetfighters unen sus manos, brazos y cuerpos y comienzan a prepararse para lo que algunos creen el último asalto.

Final Fight comprende seis enfurecidas fases. Sin una gran variación en cuanto a la estructura de cada nivel, y aunque pueda parecer extraño, no se ha supeditado el tratamiento gráfico a la acción de los personajes, y tan cuidados como los bestias de turno están los decorados ciudadanos, que sobrepasan las simples paredes y fachadas para incluir un montón de elementos que podemos manipular, coger o destrozar.

PELEAS Y PELEAS

La primera fase comienza en las calles. Malotes al acecho y buen nivel para que vayas probando tus habilidades y dando muestras de tu deseos de aniquilamiento. Al final espera el grandote y exTerremoto «Earthquake» Damnor, ansioso por apalearnos desde sus 3 metros de altura.

En el metro sucede exactamente lo mismo, con la novedad de que los combates, por dar algún nombre a la situación, se celebran dentro y fuera de los vagones.

Aunque os creáis que el suburbano madrileño está bastante cerca de igualarse por completo al neoyorquino, lo cierto es que aún estamos a años luz de violencia de él. Echad un ojo a los vagones, a los enemigos que por allí circulan y comparad.

El tercer nivel nos invita al restaurante. Un filete demasiado pasado y unas patatas crudas desatan todas las sospechas hacia el camarero, quien, inflado de aguantar tantos insultos, hace que comience el espectáculo.

Cuando llegamos a la factoría donde mezclaban la droga, enemigos por todas partes.

Eran durísimos de pelar y no se les pudo convencer ni a golpes. Rolento era el peor.

Ahora sí que vendría bien reposar. El hotel del alcalde, midas en obras inmobiliarias, tenía cinco estrellas, un precioso baño y una cama de agua. Pero estaba claro que no había tregua y que lo nuestro no era estar parados.

Casualmente, la hija del mejor se encuentra retenida en el interior del hotel. Una cañería que se estropea, y la participación de unos fontaneros con el día milagrosamente libre, descubren el engaño.

La hija no estaba secuestrada, era la novia del más malo de todos. Y se lucha, y se destroza el hotel y los fontaneros jamás dejaron arreglada la tubería porque en cuanto vieron el follón se alejaron como alma que lleva al diablo.

La vida te da sorpresas...


Pokes de Final Fight

  • Créditos infinitos: POKE 40558,0
  • Vidas infinitas: POKE 40428,182
  • Tiempo infinito: POKE 45195,0

Valoracion de Final Fight

  • Gráficos: 95%
  • Movimiento: 60%
  • Sonido: 70%
  • Adicción: 70%
  • Nota final: 80%

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